Chistes argentinos... hasta en el Tango!

HUMOR ARGENTINO,
A VECES ÁCIDO COMO EL TANGO
Por Eduardo Aldiser
Dicen que el tango es triste, llorón.
Cómo no iba a serlo, cuando trae impreso las angustias, añoranzas, temores y depresiones de cientos de miles de extranjeros apiñados en determinados barrios y suburbios de Buenos Aires.
Y cuando el tango mismo quiere hacerse el gracioso, es burlón, “cachador”.
Y ahí está ese “Padrino Pelao” que controla en la puerta del casorio que no se le cuele la muchachada aficionada a comer de arriba en las celebraciones familiares, con esas mesas tendidas bajo los emparrados de clásicos patios a los que convergen todas las puertas de las habitaciones y estancias de la casa.

Y de allí viene ese clásico de Landriscina:
- El padrino vio el alboroto y quiso poner orden…
- “A ver, los que vienen por la novia, de este lado… los que vienen por el novio de este otro”
- Una vez que se formaron los dos grupos casi les gritó…
- “Y ahora se van todos al carajo, que esto es un bautizo!!”
O el punto que cuenta en una milonga cómo va al hipódromo a jugarse una súper fija…
El yobaca ganó la carrera “como estaba decretado”, dice la milonga.
Pero cuando el punto va a cobrar, otro burrero que lo estaba mirando le dijo…
“Morocho, sus boletos son del siete…
y el ganador es el ocho”
Se había equivocado de ventanilla al comprar los boletos en Palermo!
